Decirnos adiós

1131922802_740215_0000000000_noticia_normalEs curioso que en este instante, tomándome un café en un rincón perdido de Madrid, me haya acordado de las últimas palabras de un paciente. El hombre, de aspecto esquelético, pálido y débil, nos definió a la perfección su último deseo. Tras una honorable charleta, en donde no paraba de mirarle a los ojos y pensar ” cómo puede estar dando la mano a la muerte de esta forma”; decidí contestarle con lo mejor que se me ocurrió en ese momento, una grata sonrisa y mi más sincero apoyo para cumplir todo aquello que pudiéramos hacer.

Cuando a la semana siguiente nos comunicaron la noticia, no vi otra forma de honrarle mejor que volviendo a dibujar la misma sonrisa con la que le despedí. Sinceramente, no puedo explicar la sensación que todavía tengo al oír hablar de la muerte con esa pasión, esas ganas y esa picardía de ser más listo que el hambre.

Creo que cuando alguien te dice adiós, no nos damos cuenta de que se ha ido hasta que falta. Y puede que también no a todos nos pase, pero hay gente que te marca, y aunque se vaya nunca notas su ausencia. Creo que eso ha sido la mejor forma de expresar que para mí, aquella persona siempre tendrá vida mientras yo la conserve.

Daniel Escobar Sáez

Comentarios

  1. Sobrecogedor.

  2. Precioso.

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