Lo que esconden los pijamas

Hospi1--644x362Me dice una paciente: “no entiendo a la gente que se queda satisfecha con el conformismo. No comprendo la falta de ganas de luchar por algo más”.

No hay que irse muy lejos para ver qué fácil es quedarse en el conformismo, no es que sea “bueno” o “malo”, es en otras palabras, una falta de deseo de superación. Como me decía una sabia mujer: “no entregues tu vida al impulso de la mediocridad”. Es sencillamente muy cómodo no plantearse nada más allá de lo que nuestros ojos ven, y nuestras manos sienten, ¿pero es ahí todo?

Visitas a pacientes en el hospital y en nada te das cuenta que, aunque todos lleven el mismo pijama azul, cada uno tiene algo que le hace ser una persona única e irrepetible.

Te encuentras con pacientes luchadores que te dirán lo bonito que es vivir y sentir en cada momento, mientras que otros, por el contrario, tienen ya la esperanza mermada.

Nadie puede asegurar que mañana todo irá bien, pero si una paciente me dice, desde su estado de debilidad, que la vida sin esperanza, sin la búsqueda de algo más, carece de sentido, ¿por qué no difundir esperanza a aquellos que la tienen olvidada?

Es cierto, que en ocasiones no acabas consiguiendo lo que pretendías, pues no todos los pacientes quieren (o necesitan) lo mismo, pero como decía San Agustín: “Pon amor en las cosas y tendrán sentido”. Y ese Amor, es el que puede hacer posible lo imposible, puede dar esperanza, consolación, ternura, paz, ilusión…

Clara Isabel Pérez

Opina

*