Los ancianos, esos valientes

334691386-arrugado-anciano-de-pelo-blanco-jubilacionCada vez que voy de voluntariado al Hospital Clínico San Carlos aprendo algo nuevo, y esta vez ha sido lo fuerte que puede llegar a ser una persona en los peores momentos. Esta vez quiero destacar a tres pacientes cuyas historias me hicieron cambiar de cara y pensar.

La primera era una mujer de casi 90 años que estaba sola en este mundo. Había perdido a sus padres y a sus dos hermanas por cáncer, no tenía a nadie, nadie la iba a visitar ni se preocupaba por ella. Cualquier persona en su lugar estaría deprimida, pero esta mujer no. Cuando llegamos a su habitación estaba jugando a las cartas, muy animada y con muchas ganas de hablar. Nos contó su vida, a nosotros, a tres personas desconocidas que solo estuvieron unos minutos con ella, pero esos minutos nos sirvieron para llevarnos una lección sobre la vida y, sobre todo, para que esa mujer siguiera sonriendo.

La siguiente paciente es una mujer diabética y celiaca, con metástasis. Esta mujer nos contó el miedo que tenía por su enfermedad, era muy consciente de lo que ocurría en su organismo, pero aunque aterrada ha decidido seguir para adelante pase lo que pase, con una positividad increíble y con muchas ganas de afrontar la vida. Somos muy propensos a ver el lado negativo, a rendirnos sin más, pero esta mujer nos enseñó que hay que plantarle cara hasta al mayor de los miedos.

La tercera paciente fue la que más me impactó, no por la causa de su estancia en el hospital, sino por la vida que había pasado. Es una de las mujeres más alegres que he conocido y con su historia no te puedes explicar por qué. Nos contó que perdió a un hijo cuando tenía 9 días, a otro con 17 años por un accidente, y a otro de 30 años por la droga. De cuatro hijos solo le quedaba uno. ¿Qué madre puede soportar la pérdida de tres hijos? Nadie está preparado para eso y esta mujer había pasado los peores años de su vida. Nos contaba que no se explicaba como ella seguía viva, pero, aunque había pasado un horror, estaba llena de fuerza y de ganas para seguir viviendo y disfrutar al máximo de la vida.

Espero volver al Clínico para seguir aprendiendo, escuchando historias, pero sobre todo para poder alegrarle la tarde a quien más lo necesita y conseguir hacer mejor la estancia de los pacientes en el hospital.

Belén Vidal

Comentarios

  1. Que valor la de esta mujer, que valiente

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