Miradas

Ciegos-p-549x366No recuerdo cuándo empecé a fijarme tanto en la mirada, cuándo se convirtió en lo primero que observo para conocer o acercarme a una persona. No lo recuerdo bien, pero hoy también lo ha sido y… ¡cuánto me han dicho esas miradas! ¡cuánto se puede decir sin expresarlo verbalmente! Siempre lo he pensado.

He visto soledad y tristeza, miedo, aburrimiento, optimismo y paciencia, aceptación y alegría…

Hoy he visto…hoy he visto muchas cosas pero ha habido una que me ha conmovido más que ninguna. Hoy he visto cómo nos recibía una mujer, a pesar de tener visita, con la alegría de poder darnos las gracias, aunque ya estuviera bien acompañada. Una mujer que era todo hospitalidad y agradecimientos. Una mujer cariñosa y alegre y, además, un ejemplo. Más de quince días ingresada, aún sin conocerse un diagnóstico y con una bonita sonrisa en la cara a pesar de que sus ojos reflejaban que la preocupación y las ganas de volver a casa eran sentimientos más profundos de los que transmitía con sus palabras.

Además de conmoverme, le debo las gracias porque parecía que era ella quien me ayudaba, que era ella quien leía que yo era novata. Que veía que me preocupaba que ellos también pudieran leer mi mirada y vieran en ella inseguridad o incluso compasión, que veía el cariño y atención que quería transmitirles y me acogía con su hospitalidad y su alegría. Ella se ha quedado encantada con que apareciéramos por su habitación, me lo ha agradecido por palabra, sonrisa e incluso con un pequeño abrazo. Yo solo he sabido agradecérselo con un gesto, una mirada.
¿No podría ser este un ejemplo más de lo mucho que nos ayudan ellos sin ni siquiera saberlo?

Miradas. Realmente no encuentro una palabra mejor para definir mi primer día como voluntaria.

Lucía Mourenza

Comentarios

  1. Arantxa viaplana todoli dice:

    Bonita reflexión. No se si leiste la noticia de hará dos o tres dias en la que unos vecinos en italia llamaron a la policia por los gritos y llantos de una pareja de ancianos y al llegar la policia descubrieron que lloraban porque estaban solos y no podian mas con esa soledad y los dos policias muy amables les cocinaron y se quedaron a cenar con ellos. Es algo que cuando lees te alegra un poco.

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