“No se le veía asustado por la muerte”

ANCIANONo podía imaginar lo bonito de hacer lo que mis amigos llevan haciendo algunos meses, lo que la gente hace en el mundo cada día, lo que hoy me he decidido a hacer.

Tras varios meses en los que mis amigos llevan viniendo al voluntariado, siempre encontraba algo que me impedía ir. Sin embargo, simplemente por haberme dejado llevar hoy, he descubierto algo realmente mágico.

He de admitir que no sabía que me esperaba ver cuando entrara a las habitaciones, las personas y sus historias, lo que les haya llevado hasta ahí, quizá estuviera algo nerviosa para ser sinceros; pero una vez que entras en la habitación de un paciente, todo lo que se queda en tu mente es qué puedes hacer para poder ayudarlo de una manera u otra. Sin duda, de hoy voy a destacar dos visitas, una por el impacto que ha tenido en mí y otra para remarcar el valor de la familia.

La primera ha sido con un hombre de unos 88 años, tumbado en la cama con las gafas nasales puestas y que hablaba a duras penas. A pesar de todo, esto no le impedía demostrar lo bien puesta que tenía la cabeza sobre los hombros y enseñarnos que su única preocupación era la salvación de su alma.

Realmente estaba preocupado por ello, pero no se le veía asustado por la muerte, ni se quejaba por haber pasado ya gran parte de su vida (como muchas veces he podido oír); simplemente quería tener la certeza de que tras todo, su alma pudiera descansar tranquila. Y eso es lo que nos ha hecho ver, que ante todo nos respetemos a nosotras mismas e intentáramos conseguir la felicidad en nuestra vida por la toma de decisiones correctas.

El valor de la familia, sin embargo, lo he podido ver en un niño de 12 años que se encontraba con su madre en el momento de nuestra llegada. Pero al poco rato, han venido su abuela, padre y hermana; y la luz de sus ojos y el tamaño de su sonrisa al verlos no tenía punto de comparación. Y me ha hecho pensar que muchas veces no apreciamos como debiéramos todo aquello que nos rodea diariamente, sin embargo lo damos por hecho y no puede ser así.

Puede que sea demasiado pronto en esta experiencia para decirlo, pero creo que con esto todos nosotros, los que colaboramos en estas situaciones, vamos creciendo un poquito más como personas en este inmenso mundo.

Loreto Díaz Chicote

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