¿Preocuparnos?

qam6epuhUn paciente de 98 años me comentaba lo hermosa que era la vida, y que hace falta no querer morir para seguir viviendo. Estas palabras pronunciadas despreocupadamente me marcaron profundamente. ¿Cómo es posible que dediquemos parte de nuestras vidas, pensamientos y energía a preocuparnos?

Y es que hablar con cada paciente y escuchar cada una de sus historias, termina siendo una lección de vida. Con la experiencia de los ancianos he podido descubrir lo importante que es estrechar lazos con la familia, demostrándome que la belleza de amar y ser amados incondicionalmente no tiene comparación. Los niños me han enseñado que con solo tener fe, no existe lo imposible, y los adultos, te hacen comprender que la vida va más allá de gestionar una agenda.

El hecho de haber podido escuchar a un paciente muy joven con discapacidad mental pronunciar una oración con mucha confianza ha sido uno de los momentos más preciosos que he podido presenciar. Del mismo modo, acompañar a los familiares y animarlos, y presenciar como sus familiares se mejoran, es una experiencia única.

Hablar con estas personas, ponerse en sus zapatos y vivir estas experiencias te hacen recordar que la vida solo consiste en eso: amar incondicionalmente, creer intensamente y apreciar cada momento, porque todo lo demás a lo que nos aferramos es incierto.

Nina Padrón

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