¿Qué entiendes cuando dices en el Padrenuestro “hágase tu voluntad”?

ALEX¿Qué significa, en el sentido existencial y psicológico, reconciliarse con Dios? Una de las razones, quizá la principal, de la alienación del hombre moderno de la religión y la fe es la imagen distorsionada que este tiene de Dios. ¿Cuál es, de hecho, la imagen “predefinida” de Dios en el inconsciente humano colectivo?

Para descubrirla, basta hacerse esta pregunta: “¿Qué asociación de ideas, qué sentimientos y qué reacciones surgen en ti, antes de toda reflexión, cuando, en el Padre Nuestro, llegas a decir: ‘Hágase tu voluntad’?” Quien lo dice, es como si inclinase su cabeza hacia el interior resignadamente, preparándose para lo peor. Inconscientemente, se conecta la voluntad de Dios con todo lo que es desagradable, doloroso, lo que, de una manera u otra, puede ser visto como limitante la libertad y el desarrollo individuales. Es un poco como si Dios fuera el enemigo de toda fiesta, alegría y placer. Un Dios adusto e inquisidor. Dios es visto como el Ser Supremo, el Todopoderoso, el Señor del tiempo y de la historia, es decir, como una entidad que se impone al individuo desde el exterior; ningún detalle de la vida humana se le escapa. La transgresión de su Ley introduce inexorablemente un desorden que requiere una reparación adecuada que el hombre sabe que no es capaz de darle. De ahí el temor y, a veces, un sordo resentimiento contra Dios. Es un remanente de la idea pagana de Dios, nunca del todo erradicada, y quizás imposible de erradicar, del corazón humano. En esta se basa la tragedia griega; Dios es el que interviene, a través del castigo divino, para restablecer el orden moral perturbado por el mal. Por supuesto, ¡nunca se ha ignorado, en el cristianismo, la misericordia de Dios! Pero a esta solo se le ha encomendado la tarea de moderar los rigores irrenunciables de la justicia. La misericordia era la excepción, no la regla.

El año de la misericordia es la oportunidad de oro para sacar a la luz la verdadera imagen del Dios, que no solo tiene misericordia, sino que es misericordia. Esta audaz afirmación se basa en el hecho de que “Dios es amor” (1 Jn 4, 08.16). Este amor es una concesión libre, podría no existir; es gracia y misericordia. El pecado del hombre no cambia la naturaleza de este amor: de la misericordia como don se pasa a la misericordia como perdón. Desde el amor de simple donación, se pasa a un amor de sufrimiento, porque Dios sufre frente al rechazo de su amor. “He criado hijos, los he visto crecer, pero ellos me han rechazado” (cf. Is 1, 2). Preguntemos a muchos padres y muchas madres que han tenido la experiencia, si este no es un sufrimiento, y entre los más amargos de la vida.

Raniero Cantalamesa

Comentarios

  1. M.Isabel dice:

    Como siempre todo las reflexiones de Cantalamesa, no tiene desperdicio. Gracias a el entiendo mejor los mensajes del Evangelio.
    Dios es Amor . El nos quiere tanto que nos ha hecho a su imagen y semejanza, dándonos totalmente la libertad para que nosotros seamos dueños y señores de nuestras responsabilidades.
    Solo nosotros somos responsables de todos nuestros actos pero El no nos deja solos, nos ha puesto en su corazón, su gran Misericordia. Y como la parábola del hijo prodigo siempre nos esta esperando siempre nos tiende una mano . Es su gran misericordia, es su gran bondad, es el gran Amor único y que jamas nos falla . Solo necesitamos dejarnos llevar por El.

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