Quédate con lo bueno

Cb1zp7HWwAEAa1vTres días después de mi primera experiencia como voluntaria en el Clínico, al fin encuentro un momento para poder escribir acerca de esta experiencia. Me pregunto si verdaderamente seré capaz de expresar todos los sentimientos y sensaciones de esa tarde. Llegué al hospital, con unos amigos de la universidad, me habían insistido mucho en ir con ellos diciéndome que sería una experiencia gratificante y verdaderamente no se equivocaron ni un poquito.

Cuando nos entregaron la lista con los pacientes a los que podíamos visitar empecé a ponerme nerviosa; no sabía cómo iba a afrontar esa nueva situación, ni si sería capaz de trasmitir mi alegría y mis ganas de disfrutar de la vida viera los casos que viera en ese hospital. ALEGRÍA, PACIENCIA, GANAS DE VIVIR, FORTALEZA, SOLEDAD, LUCHA CONSTANTE, ABURRIMIENTO, EMPATÍA, SONRISAS….todo esto fue algo que pude ver en tan solo dos horas. Pacientes que verdaderamente necesitan que les dediques quince minutos de tu tiempo, les despejes la cabeza, les hagas olvidar que están en el hospital para verles sonreír mientras estás con ellos.

Lo mejor de esta experiencia, no es solo ayudar a los demás sino ver lo bien que te sientes después de hacerlo. Cuando llegas a casa, empiezas a pensar en las situaciones en las que por obligación tienes que estar en el hospital y te preguntas, ¿me gustaría a mí que vinieran desconocidos a verme mientras yo estoy enferma? La verdad es que no tengo respuesta ni para mi propia pregunta, pero he de agradecer a las personas que visitamos, al igual que a sus familias y a todo el personal sanitario, que nos permitan visitarles y alegrarles el día. Sin ninguna duda, es una experiencia que no voy a olvidar y que espero repetir lo antes posible.

Irene González

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