¿Quién quiere ser un enfermo?

vEQUkLMCtrVygBu-1600x900-noPadUfff…qué duro es oncología. Primer paciente: le dan el alta porque no hay ningún tratamiento más que poder darle. Pronostico: días o semanas. Es increíble la serenidad con la que se encontraba. Lo tiene ya asumido y aceptado. Admiro a estas personas.

¿Quién quiere ser un enfermo?

Existe una gran diferencia en ESTAR enfermo y SER un enfermo. Es muy duro ver las caras de resignación, que por una cuestión u otra, hacen que una persona pase de considerarse SANA a ENFERMA. Caras, que muchas veces están demacradas por el sufrimiento padecido.

Hoy, una paciente me ha dicho que es posible desafiar a las leyes de la ciencia y encontrar tratamientos que acorten días de la estancia hospitalaria. No creo que se pueda decir, médicamente hablando, que sea un tratamiento convencional, pero sí que lo definiría como el tratamiento más poderoso y milagroso. No tiene fórmulas especiales, y ¡ni siquiera prospecto! Pero todos los pacientes que lo experimentan lo recomiendan: el cariño. Y más aún si éste proviene de los familiares.

Nos encontramos en una sociedad en la que tristemente, los horarios tan interminables hacen difícil incluso dedicarnos a lo más esencial: la familia. Como le quiso mostrar un niño a su padre: ¿papi, puedo yo también pillarme días libres para ir al hospital y ver a la abuela?

Es curioso cómo los enfermos no quieren dejar pasar la oportunidad de recordarnos lo importante que es luchar. No sólo por nuestros sueños, sino por la realidad que estemos viviendo cada día. Me encuentro con pacientes que piensan que su vida está ya acabada, pero otros transmiten una gran energía para luchar, para demostrarnos que el conformismo no lleva a ninguna parte, que aburre no tener un espíritu luchador, que lo que marca la diferencia entre ESTAR enfermo y SER un enfermo es tu actitud.

Clara Isabel Pérez Martínez

Opina

*