Sales de la habitación con una certeza

jesus_manosAntes de salir a la misión, es decir a visitar a los enfermos el capellán del hospital nos dio un hermoso consejo “cuando el paciente comulgue… asómbrense de lo que está pasando en su interior e intercedan por él”. Y así fue, cada vez que llegábamos a una habitación nos compartían sus dolores pero también sus alegrías, sin embargo no hubo momento más hermoso cuando después de un tiempo preguntábamos “¿quisieran recibir el cuerpo de Cristo?” Algunos pacientes se conmovían hasta las lágrimas y asentían con la cabeza, como cuando un niño pequeño está cansado y quiere una caricia de su madre. Era ahí cuando el asombro se desbordaba ante ojos, uniendo mis lágrimas a las suyas, intercedía por ellos, pidiéndole a mi Señor por su sanación, no solamente de cuerpo sino también de alma. En esta misión uno nunca sabe si la próxima vez verá al paciente, pero una certeza si te puedes llevar, ellos y sus familiares están en manos de Dios y son manos buenas.

Lizzetta Escalante Sosa

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