Sentir la compañía

bebitoHoy 26 de Diciembre del 2015 he acudido por primera vez como voluntaria al hospital Clínico San Carlos de Madrid. Mi propósito era intentar amenizar la estancia en el hospital a aquellos que lo necesitasen.

La experiencia me ha mostrado la necesidad del ser humano de sentir la compañía, la ternura, la sonrisa desinteresada del que te regala palabras empáticas de ánimo. La labor humana de los sanitarios y el cariño que depositan en sus pacientes, sobre todo en la planta de pediatría, es excepcional. Los niños y bebés ingresados agradecen con sonrisas que los cojas entre tus brazos, que juegues con ellos, que les cantes canciones… en definitiva que entiendas que siendo niños están privados de correr, tirarse por el tobogán en el parque, jugar con otros niños…por circunstancias de la vida.

Mencionar también la experiencia con las personas mayores cuyos ingresos duran meses y meses, y en ocasiones se trata de estancias solitarias. Dedicar unos minutos a charlar con nuestros mayores puede ser muy enriquecedor.

Tras acudir hoy al hospital he comprendido que el propósito real del voluntariado no es solo amenizar la estancia de los enfermos, es conseguir un crecimiento a nivel personal. Es valorar situaciones, y cosas aparentemente insignificantes. Aprender a valorar el tiempo, aprender a ver más allá de lo que se puede ver a simple vista, aprender a dar gracias por lo afortunado/a que eres.

Beatriz Muñoz

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