Te regalo mi tiempo

HELPLe dice el amado a la amada: “no busco compartir cosas contigo, sino compartir tiempo. No tengo dinero para comprarte cosas, pero te regalo mi tiempo”.

Asusta pensar la fugacidad de la vida, en la que cuanto más luchas por aferrarte a ella, más la vas perdiendo. Las cosas perecen, el activismo rellena las horas de tus días con acciones vacías. Pero si encuentras el “motor” de tus días, tu vida no carecerá de sentido. Porque no está la Vida en las cosas, sino en el sentido que dirige tus acciones.

Las acciones más sencillas son casi siempre las más apreciadas y difíciles. Escuchar las alegrías de alguien es fácil, pero recibir abiertamente con comprensión, y compasión, la desesperación y el sufrimiento de alguien, con la humilde intención de transformárselo (aunque sólo sea durante unos minutos) en alegría, cariño y esperanza, no es siempre alcanzable. Pero bien sabes que cada paciente al que has atendido ha merecido la pena.

Clara Isabel Pérez

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