Thomas Bernhard, “El aliento”

Thomas Bernard, “El aliento”.
Fragmentos de la tercera parte de su autobiografía

L7qvHfUEl autor holandés cuenta la afección pulmonar contraída a los 18 años que le impidió proseguir sus estudios musicales. Corría el año 1949

Todo en aquellos médicos no era aquí más que la pasividad acostumbrad y en fin de cuentas convertida ya en fría rutina

Es posible que en esas ocasiones las hermanas (las monjas) no tuvieran otra cosa en la mente que el problema del sitio y parecía como si esperasen sólo a que las camas se vaciasen. Tenían los rostros tan endurecidos como las manos, y en ellos no podía descubrirse ya ningún sentimiento ni el más mínimo. No podían tener ya absolutamente ninguna relación con las almas porque lo que tenían que considerar ininterrumpidamente como su tarea más importante la salvación de las almas lo realizaban realmente sólo como una ocupación aturdida en aquellas hermanas todo era mecánico como trabaja una máquina que tiene que atenerse al mecanismo.

Las posibilidades nuevas en el hospital pocas veces antes, pero también pocas veces después, he hecho en mi vida un uso tan intenso y tan provechoso como aquí de la posibilidad de reflexionar sin ser molestado en absoluto durante días y semanas enteros sobre el pasado y el futuro.

Aquí yo había podido tener de repente la relación estrecha y cariñosa con mi madre que había echado en falta durante los 18 años anteriores. La enfermedad tenía el poder de acercarnos y de unirnos otra vez después de un periodo tan largo de separación.

Opina

*