Una tarde única, especial e irrepetible

perro-y-mendigo-4Acabo de llegar a casa después de uno de los días más mágicos y con más emociones que he vivido hasta el momento y creo que me va a ser bastante difícil explicar que ha sido para mí esta gran experiencia, que sé con gran certeza que no olvidaré jamás.

Hemos estado hablando con un indigente, que está enfermo del corazón, y he podido ver en sus propios ojos la ilusión con la que nos decía que la vida era lo más bonito que hay y que la tenemos que disfrutar al máximo, ya que vida solamente tenemos una. Estás frases me han marcado mucho porque es difícil escuchar a una persona que se encuentra enferma e ingresada en un hospital con tanta vitalidad y sobretodo fuerza y ganas de vivir la vida.

Luego hemos ido a la sala de oncología donde hemos estado hablando con un enfermo y su mujer que estaba de visita, y esta nos ha comentado con mucha gratitud el cambio radical de actitud que ha tenido su marido al vernos entrar por la puerta, ya que ha pasado de una actitud de impotencia a una actitud de felicidad.

Más tarde, decidimos ir a la planta de pediatría, y allí estuvimos con un niño de tan solo 12 años y con su abuela, y he de decir que para mí ha sido el momento más especial de toda la tarde porque he podido observar a un niño de tan poca luchando por la vida, mientras decía frases como “rezad por mí”.

Cada vez que terminábamos de hablar con cada paciente, estos nos daban las gracias por haberles cedido parte de nuestro tiempo en conversar con ellos, pero realmente ellos no saben que las gracias no nos la tienen que dar a nosotros, sino que somos nosotros los que estamos eternamente agradecidos de haber compartido con ellos esta tarde. Podría resumir toda la tarde en tres palabras: “única, especial e irrepetible”.

Y desde aquí quiero animar a todo el mundo a vivir la gran experiencia que he podido disfrutar, ya que merece la pena.

Marta de Lucas

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